Pesca

La pesca deportiva es tal vez una de las actividades que congrega a mayor cantidad de aficionados en nuestra ciudad, muy pocos de los que vienen a pasar aquí sus vacaciones resisten la tentación de probar suerte en alguno de los muchos puntos de pesca que existen en nuestra ciudad y en sus alrededores.

Las posibilidades son variadas, usted puede intentar la pesca desde la playa o embarcado, puede hacerlo en el muelle o en alguno de los espigones, puede ir al mar o a un arroyo o laguna, puede lograr buena pesca o tal vez no capture nada, pero le garantizamos que pasará un excelente y reparador momento en contacto con la naturaleza que lo rodea.

Desde aquí lo orientaremos acerca de las opciones y en relación con los lugares sin embargo, cuando esté en Miramar, le recomendamos dirigirse a alguna casa especializada en donde lo asesorarán adecuadamente, también puede ingresar al site de El Cacique Pesca en donde encontrará abundante información al respecto.

El Vivero

El Vivero Dunícola Florentino Ameghino constituye uno de los paseos más tradicionales de la Ciudad de Miramar, visitado tanto en verano como en invierno por gran cantidad de personas (turistas y locales) que llegan aquí para pasar un agradable día en familia, comiendo un asado, tomando sol o explorando los interminables caminos y, en todo caso, buscando escapar del bullicio de la ciudad de la cual la separan una pocas cuadras al punto que muchos de los visitantes llegan en bicicleta o caminando.

El vivero tiene mas de 500 hectáreas forestadas con imponentes eucaliptos y varias especies de coníferas. El paisaje ofrece un encanto fascinante, los caminos desarrollan sus intrincados trayectos subiendo y bajando en lomas y médanos entre añosos pinos que crecen junto a los aromos. En primavera y verano los aromos florecen tiñendo de amarillo el paisaje y dando al aire un particular perfume.

Explorar sus caminos internos puede convertirse en una experiencia fascinante que permite penetrar en zonas menos transitadas e inaccesibles para los automóviles y otros vehiculos, descubriendo agrestes paisajes que parecen no haber sido alcanzados por otras personas, en ocasiones, alguno de estos caminos nos lleva por un cerrado monte que de pronto se abre dejando acceso a los médanos y el mar.